Historias

A veces, sobra


Y el color, que creí tan necesario, dejó espacio a la sombraFoto blanco y negro paisaje playa

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Historias

Atardeceres


Y me darás tantos placeres…

Atardeceres románticos en Matanzas

Atardeceres románticos en MatanzasAtardecer en #Matanzas

Historias

#Irma en La Habana y Matanzas: huellas para curiosos


#LaHabana tras el paso de #Irma, todo tranquilo y en recuperación

Esta (arriba) fue la foto más impresionante que pude encontrar del paso de #Irma por #Matanzas; ustedes me dirán si le sorprende o no.

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The Total Solar Eclipse Is Today And It’s Bringing Out The Best Memes


http://collegecandy.com/2017/08/21/total-solar-eclipse-funny-tweets-memes-photos-gifs-details/

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Out of the shadows


Opening my eyes… oh, yes. Just another day in paradise. Or so on. My husband isn’t by my side, on the bed. Where is he? I think he is working too much. I open the shower and shake my body to the first contact with the cold water. I know he isn’t here, but I could sware that someone is watching me. This house is driving me crazy. Mother: About two months ago I… .@@@@@@@@@@@@@@@@@@. Abro los ojos, puedo ver mis propias pestañas. Ah, sí. Otro día en el paraíso. O algo parecido. Mi esposo no está en la cama. ¿A dónde habrá ido tan temprano? Creo que está trabajando demasiado. Abro la ducha y el primer chorro de agua fría me estremece. Sé que él no está aquí, pero puedo jurar que alguien me observa. Me está volviendo loca esta casa. … Madre: Hace dos meses comencé a percibir un comportamiento extraño, errático y paranoico en mi esposo. Sé que me dirás que él tiene un pasado oscuro, pero yo creí que había cambiado. No me deja salir de la casa ni contactar con mis viejos amigos de la universidad. Sin embargo, nunca nos vemos; no puedo confrontarlo sobre esta reclusión. Me siento acosada, vigilada todo el tiempo… yo también me estoy volviendo paranoica. Es cierto que, en un primer momento, acepté esta vida de sumisión y obediencia, pero mis hijos merecen la posibilidad de escoger. No quiero que crezcan con miedo, como yo. Me estoy divorciando de Christian, madre. Aunque te parezca mal, renuncié a todos mis derechos económicos, y espero que así garantice mi independencia espiritual y la de mis hijos. Nunca fue por dinero, y necesito que él lo sepa. Ya le advertí que no le permitiré ningún tipo de contacto, y me sorprende su tranquila aceptación. Supongo que así es él. Siempre me confunde. Quiero pedirte que nos recibas en tu casa. Tengo una buena oferta de trabajo en una editorial de escritores latinoamericanos. Solo necesito tranquilidad, y creo que mis hijos también. Perdóname, madre, por ni decírtelo antes; no quería involucrarte en mis problemas. Un beso. Llámame. … He encontrado la paz en estas cuatro semanas, aquí, en la casa de mi madre. Ahora recuerdo la alegría de trabajar y ganar mi propio dinero. Puedo ver a mis hijos casi felices, aunque sé que extrañan a su padre. Yo también. Pero no se ha dejado ver. No llama. No escribe. Es verdad que yo misma se lo pedí. Carlos Luis me ayuda mucho. Es dominicano y trabaja como traductor asistente. Su alegría es contagiosa y yo simplemente me dejo llevar. Parece que es lo que más me gusta: dejarme llevar. … No dejo de pensar en Christian, ni siquiera cuando estoy en la cama con Carlos. Lo imagino a todas horas y temo pronunciar su nombre en cualquier momento de descuido. No hay vuelta atrás, esa es mi mantra diaria. Espero que a los niños no les haga tanta falta como a mí. … Hoy Carlos me propuso matrimonio. No estoy feliz como debería, o como estuve cuando… la primera vez, quiero decir, pero eso vendrá con el tiempo. Esta es mi oportunidad para restablecer mi vida. … Todo comenzó nuevamente. La sensación de acoso y persecusión; sombras en las ventanas, incluso cuando hago el amor con mi prometido. Estoy segura de que Christian me está espiando. No puedo creer que la tormenta de mi oscuro pasado regrese, que pierda todo lo que he avanzado emocionalmente. Dos veces esta semana he intentado advertir a Carlos. La primera, fingió seguirme la corriente para finalmente ignorarme; la segunda, me acusó de estar obsesionada con Christian. Sé que lo lastimo cada vez que hablo de mi ex esposo, y teme que tanta preocupación venga del amor. Ni siquiera puedo decirle, mirándole a los ojos, que está equivocado. … -¿Sí? -Señora, le hablamos desde el hospital Saint Peter’s. Usted aparece como número de contacto para el señor Carlos Luis Domínguez. -¿Qué sucedió? – Llegó hace unos minutos, señora, de un accidente automovilístico. Es mejor que venga, por favor. … ¡Carlos en coma! Por lo que dijeron los doctores, pudo haber sido peor. ¡No quiero ni pensarlo! ¡Oh, Christian! Si estás relacionado con esto… nunca te lo perdonaré. Ya me vas a oir. … Madre: Cuida a mis niños esta semana, por favor. Hay algo que necesito hacer. Por mí, por Carlos y por mi familia. Solo así podré continuar hacia adelante, no más mirar atrás. … Por suerte, logro el último vuelo de la noche. Me escucho y sé que es una locura atravesar el país para confrontar a Christian, pero quiero mirarlo a la cara y que me explique porqué no me deja vivir en paz. Esto no es amor, si alguna vez lo fue, y no lo quiero. … No me han dejado entrar al apartamento. Trevor me ha advertido que es por mi propia seguridad, y me clavó una mirada enigmática, como si quisiera decirme algo. Sé que hay una forma de violar la seguridad del edificio, como una vez lo hizo Leila. Fuerzo la entrada de mantenimiento y evado las cámaras, y listo, llego al lugar donde todo comenzó. El apartamento está oscuro. ¿Dónde buscar primero? Claro: en su cuarto favorito, porque si Christian ha retornado a sus trastornos, debe estar allí, quizás con alguna chica. La idea me estremece el corazón pero mi paso es firme hacia adelante. La puerta está abierta, pero solo encuentro polvo y la mayoría de los juguetes guardados en cajas. Ahora recuerdo que a Christian le preocupaba mucho que, si los niños visitaban alguna vez la casa gris de la ciudad, como le decíamos en familia, no encontraran trastes inexplicables para ellos. Mi corazón se alivia en la nostalgia. Quizás Christian ni ha cambiado tanto. Mas debo mantenerme firme: él es el culpable de que mi novio esté al borde de la muerte, y ahora me va a dar explicaciones. Reviso habitación por habitación, hasta descubrir luz en el despacho. Sin tocar la puerta, la abro y entro de golpe. -Qué pasa, Trevor?- dijo Christian girándose en su silla con sobresalto. Perplejo y pálido, como yo, pues siento la sangre escapar de mis mejillas, me mira. Está flaco, ojeroso, concentrado sin dudas en alguna tarea que lo mantiene entre varios monitores. -¿Por qué? -¡¿Por qué?! -¿Por qué no me dejas seguir mi vida? ¿Por qué me persigues? ¿Por qué le hiciste eso a Carlos Luis? Casi lo matas y si así hubiera sido, solo me dolería de ti que mis hijos crecieran con su padre en la cárcel. Quiero mirarlo con todo el odio posible, pero las lágrimas lo arrastran fuera de mis ojos. ¡Oh, Dios! ¿Por qué tuve que enamorarme de este hombre? -¿Mis hijos? ¿Los mismos que tú arrancaste de mi lado sin darme la oportunidad de verlos crecer ni en fotos? Que te fueras tú… bueno, ya sabías lo que me iba a doler, pero mis hijos, nuestros niños… eso fue más allá de tus límites, Anastasia. Escuchar la pronunciación lenta de todas las sílabas de mi nombre en la voz del hombre que más anhelo en el mundo… quebrantó mi fortaleza. Caí de rodillas en el piso, llorando. Odiarlo a él sería como odiarme, o a mis hijos. -¡Anastasia! Corrió hacia mí con solicitud y me levantó. Puedo sentir su respiración acelerándose. Se acerca aun más y murmura: -No creo que deba hacer esto, me ha llevado mucho autocontrol no hacer esto… pero ¡qué diablos! De inmediato sentí sus brazos rodeando mi cuerpo, estrechándome, enterrando su cabeza en mi cabello. Yo no pude más que entregarme a ese dulce calor y a la seguridad de su abrazo. -Perdóname, mi amor. Me prometí que no te diría nada, que te mantendría fuera de esta tormenta, fuera de mis sombras, pero no puedo dejar que pienses eso de mí. Tampoco pensé que llegarían hasta ti, por eso ni siquiera intenté contactarte. Solo sabía de ti y de los niños por un hombre de mi confianza. Cuando supe que estabas con otro, claro que sentí ganas de matarlo. Imaginarte en la cama con él, despertando con él, sonriéndole, compartiendo… tu vida, la vida que era nuestra… Pero no tuve nada que ver con el accidente. Él iba borracho, Anastasia. Esa noche había estado tomando con unos amigos en un bar mexicano y se pasó por muchas copas. ¿Te imaginas si hubieran ido tú o los niños con él? No me acuses si no sabes toda la verdad, Ana. –¿Y cuál es toda la verdad? ¿Ahora sí me la vas a contar? ¿Quién está detrás de toda esta locura?

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Warning: Never Fall In Love With An Only Child


http://thoughtcatalog.com/holly-riordan/2017/08/warning-never-fall-in-love-with-an-only-child/